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Vacaciones

Abre la caja y encuentra una grabadora con muchos casetes etiquetados por número. Comienza por reproducir el primero.

Casete 01.

—Hola hija, te habla papá a través de la grabadora. Sí… sé que me dijiste que lo dejara en casa pero ya me conocés, lo uso todo el tiempo ya que no puedo salir sin él. Solo quería registrar que estoy en horario y por abordar el micro. El chofer me dijo que estaríamos llegando por la tarde.

Casete 02.

—Al final tardamos más de lo que deberíamos. Hubo un incidente en la autopista y el tráfico estaba terrible. Mientras te hablo, estoy esperando a que el maletero termine de bajar mi equipaje. Hay mucha gente esperando conmigo. No veo la hora de registrarme en el hotel e ir a cenar. Estoy cansado.

Casete 03.

—La comida está excelente. En la primera noche nos sirvieron carne al horno con unas papas rústicas. Y de postre nos dijeron que habría mousse de chocolate. Este viaje me está gustando. Aunque no puedo decir lo mismo del hotel. Se ve algo descuidado y la decoración es extraña. En cuanto entré al lobby, vi muchos cuadros de paisajes y fotos de la ciudad. Pero en el mostrador, había una foto de una libélula gigante. ¡Tenías que ver ese cuadro! No puedo entender como un artista puede dañar la imagen de tan admirable insecto. Por otra parte, la comida está deliciosa. Me urge probar el postre.

Casete 04.

—Ya terminé de acomodarme en la habitación. Me bañé, separé la ropa que voy a usar mañana y me lavé los dientes. El sueño me está ganando así que pronto me voy a meter en la cama. Mañana me espera la primera excursión así que quiero estar bien descansado. Me voy a dormir. Que descanses hija, te quiero.

Casete 05.

—¡Qué calor hace hoy! El sol está radiante y ahora me encuentro caminando con algunos viajeros que vinieron conmigo en el micro. Parecen amables. La mayoría son de mi edad y apenas vi un par de chicos jóvenes. Estamos en camino al mirador y tenemos un largo trayecto.

Casete 06.

—Mis piernas no dan más. El viaje cuesta arriba se me hizo interminable. Creo que fui el último en llegar, pero valió la pena. La vista del mirador es preciosa. No hay nubes en el cielo y el día está precioso. Me voy a sentar a la sombra a mirar el paisaje. Cómo me gustaría que pudieras ver esto. Es magnífico.

Casete 07.

—Recién terminé de hablar con una pareja que se está hospedando conmigo en el hotel. Me contaron que estaban de viaje por vacaciones y que según ellos, necesitaban un “respiro”. Espero que lo consigan ya que fueron muy agradables conmigo. Quizás los vuelva a ver esta noche durante la cena. En un rato voy a emprender la vuelta e iré a comer algo. Me pregunto cuál será la cena de esta noche. Por cierto, espero que durante mi estadía fuera de casa, no te olvides de regar las plantas del patio.

Casete 08.

—Ya me encuentro en el hotel. Estoy esperando a que nos sirvan la comida mientras intento no quedarme dormido en la silla. Hace rato me di un baño de agua fría y ahora estoy exhausto. Fue un largo día de caminata. ¡Y pensar que mañana me espera otro! Creo que mañana vamos a ir a… —breve pausa en silencio— creo que el arroyo o la cascada. Lo voy a consultar con el guía turístico cuando lo vea.

Casete 09.

—Ya trajeron la comida. Nos sirvieron tallarines con salsa bolognesa. De postre habrá budín de pan. Nada mal. Antes de que me olvide, te tengo que contar algo peculiar. La moza que trajo la comida nos dejó sobre la mesa un mandala. Le pregunté sobre esto y me dijo que era un acto tradicional del hotel. Cuando se fue, vi como iba dejando más mandalas sobre las otras mesas. ¿Qué hotel más raro, no?

Casete 10.

—Hoy nos tocó visitar un viñedo. Mañana nos toca el arroyo según el guía. Me encuentro en una cata de vinos. Pienso llevar una botella para obsequiarle al equipo del laboratorio. Me pregunto si se están pudiendo arreglar sin mí. Sí, ya sé, ya sé. No te gusta que yo piense del trabajo cuando estoy de vacaciones, pero es que no puedo evitarlo. A mi me encanta investigar, hija.

Casete 11.

—Ya estoy volviendo y algo que noté a mi regreso es que el grupo estuvo reducido el día de hoy. No vi a la pareja que conocí ayer. Seguramente les habría encantado probar el vino. Estoy cargando con la botella ahora mismo mientras veo cómo se está haciendo de noche. Hoy el sol no estuvo tan pesado como ayer, pero el clima fue algo ventoso. Hacía tiempo que no disfrutaba de unas buenas vacaciones.

Casete 12.

—Hoy nos sirvieron pollo a la crema acompañado con arroz blanco. Luego habrá ensalada de frutas. No es de mis favoritas pero bueno, no me puedo quejar, la comida está rica. A todo esto, la moza volvió a dejarnos algo sobre la mesa. En esta ocasión fue un trébol. Intercambié miradas con algunos turistas y descubrimos que yo era el único que tenía el de cuatro hojas. ¡Parece que hoy es mi noche!

Casete 13.

—Terminé de comer el postre y estoy haciendo la sobremesa. Muchos de los turistas ya se retiraron a sus habitaciones y lentamente me voy quedando solo en el comedor. Iba a retirarme yo también, pero sorprendentemente vi a una mujer bellísima, de piel blanca y cabellos rubios. Vestía un vestido negro y largo de terciopelo. Me pregunto a donde iría a estas horas de la noche. Antes de salir por la puerta, notó mi presencia en la mesa y me sonrió. No le saqué el ojo de encima hasta no verla salir por la entrada. Mañana espero volver a verla.

Casete 14.

—Hoy desperté con muchos ánimos. Salí de la habitación y fui uno de los primeros en llegar para desayunar. Me serví el café y agarré las mejores medialunas de la mesa. Pacientemente, fui viendo cómo llegaba el resto de turistas. Aunque debo confesar que mi interés estaba puesto en la mujer de anoche. Intenté soñar con ella pero no pude. Ojalá aparezca antes de que yo salga a la excursión.

Casete 15.

—No pude ver a la mujer del vestido negro, pero afortunadamente, volví a toparme con la pareja que conocí unos días. Me contaron que ayer no fueron al viñedo ya que estuvieron haciendo un recorrido por el bosque. Más tarde iré con ellos a conocer el arroyo. Pienso llevar mi trébol de cuatro hojas, a ver si me trae suerte y consigo ver a esa mujer.

Casete 16.

—Mientras grabo esto, estoy con los pies sumergidos en el arroyo. El agua está fresca y la copa de los árboles tapan levemente el sol. Otro día precioso nos tocó en este viaje. El viento hace ameno esta tarde soleada. Quiero reportar en esta grabación que —se escuchan pasos acercándose— son ellos de nuevo. Regreso después.

Casete 17.

—Aprovecho este momento ahora que la pareja de jóvenes me dejó solo para brindar mi estatus. No conseguí volver a ver a la mujer del vestido. Pero como traigo conmigo el trébol de cuatro hojas, ellos me dijeron que la conocieron ayer en el bosque. Se trata de la dueña del hotel. Según ellos, ella realiza encuentros con grupos reducidos de turistas durante la tarde, una vez llegada la noche. Les pregunté acerca de ese tipo de “encuentros” y dijeron muy vagamente que se trataba de algo espiritual. Yo soy escéptico ante esas cosas. La mujer los invitó y dijeron que irían y me invitaron a que los acompañe. Voy a ir, pero solo para conocer a esa bellísima mujer.

Casete 18.

—Estoy terminando de cenar merluza al horno con papas. No me gustó mucho. Estaba seca y le faltaba algo de sal. Algunas papas vinieron quemadas y pedí que me las cambiaran. Mientras espero, platico con mis nuevos amigos —se escuchan risas de fondo—. Hoy estoy comiendo en compañía. Mañana iré a la excursión de la cascada y luego al encuentro que realizará la dueña del hotel. Estoy esperando mucho conocerla —nuevamente se escucharon más risas de fondo.

Casete 19.

—De nuevo estoy en mi habitación. Ya preparé la ropa para la excursión y también lo que voy a vestir para el encuentro. Estoy muy emocionado por el día de mañana. Pienso usar uno de mis mejores perfumes. Hacía tiempo que no me sentía tan entusiasmado por una salida. Tenías razón, hija. Pasar tanto tiempo en el laboratorio me ha hecho olvidar lo encantadora que es la vida. Debo confesar que —silencio prolongado— desde que tu madre partió, le perdí el sabor a la vida. Mientras cenaba con aquel par de chicos, recordé los viajes que solía hacer con ella y… —otro silencio prolongado—. Perdón, ya me puse melancólico. Mejor termino de ordenar la ropa y me voy a descansar. Mañana va a ser un gran día. Que duermas bien.

Casete 20.

—No me puedo dormir. Estuve mirando el techo por un rato mientras contemplaba el silencio del hotel. Prendí la luz del velador y me puse a escuchar los casetes. ¡Qué viejo me oigo! Sueno igual a uno de mis compañeros del trabajo. En cuanto vuelva del viaje les haré escuchar las grabaciones. Seguramente se rían mucho.

Casete 21.

—Ya estamos de camino a la cascada. Nos tocó un día nublado y se puede percibir la humedad en el aire. El guía dijo que estamos cerca de llegar. Detrás mío tengo a mis nuevos amigos y por delante el resto de grupo de viajeros. Nuevamente son muy pocos. Me pregunto a donde estarán el resto y porque no han venido el día de hoy.

Casete 22.

—¡Y por fin llegamos!… —ruido constante de agua cayendo—. El lugar es espectacular. No quiero acercarme mucho porque temo que mi voz no salga bien en la grabación. Voy a comer algo con el grupo y después me reporto.

Casete 23.

—Mis nuevos amigos son gente maravillosa. Pero debo decir que son algo tímidos, ya que no quieren salir en mis grabaciones —se escuchan risas de fondo—. Hija, te presento a Jorge y a Laura. El será un futuro médico y ella una brillante dentista. Ambos tienen algo en común. Se preparan profesionalmente para ayudar a las personas. ¿No te dije que son gente maravillosa? A nuestro regreso, nos iremos a preparar para ir al encuentro con la mujer del hotel. De solo pensarlo me provoca ver más seguido el reloj.

Casete 24.

—Ya está todo listo. Me bañé, me afeité y me puse perfume. Ahora solo queda esperar. Acordamos reunirnos en la entrada a las diecinueve horas para partir al bosque. Me preocupa ir hasta allá porque será de noche y no habrá mucha luz. Aunque me dijeron que estaría iluminado, ya que habrán faroles por el camino. Así sabremos cómo llegar al encuentro. Todo esto es muy extraño pero fascinante a la vez. Todavía falta más de una hora, así que voy a matar el tiempo leyendo una revista. Luego contaré cómo me resultó esa experiencia.

Casete 25.

—¡Soy un idiota! —se escuchan pasos apresurados sobre una escalera—. ¡Cómo me pude quedar dormido! ¡Dios! —más ruidos de fondo, abriendo puertas y cerrándose abruptamente.

Casete 26.

—Estoy en camino al bosque. Me quedé dormido y cuando vi el reloj ya eran las diecinueve con veinticinco. Voy a llegar tardísimo y lo peor es que voy a ser el último. ¿Con qué cara me voy a presentar ante esa gente? Además, hice esperar a Jorge y a Laura en la entrada en vano. Espero que sepan disculparme. ¡¿En qué momento se me ocurrió recostarme en la cama?!

Casete 27.

—Ya entré al bosque. Afortunadamente encontré el camino de faroles del que me hablaron Jorge y Laura. Cada par de metros hay uno colocado sobre la tierra. Esta situación me está haciendo recordar a Hansel & Gretel, el cuento que solía leerte de niña. Solo que en lugar de migajas, yo sigo faroles. ¿Extraño, no?

Casete 28.

—Creo que ya estoy llegando. Escuché un par de ruidos a lo lejos. Si no estoy viendo mal, creo que hay una cabaña de madera. Debe ser ese el lugar. Con la prisa que tuve al salir del hotel, me olvidé los anteojos en la habitación. Creo que se le agotó la suerte a mi trébol de cuatro hojas.

Casete 29.

—Ya llegué y veo a la gente reunida. Están alrededor de una fogata, todos de pie. No veo a Jorge y a Laura, ni tampoco a la dueña del hotel. Por las dudas voy a mantener mi distancia una vez que los vea. No puedo ver bien sin mis lentes y hay muy poca luz. Me voy a quedar cerca de la cabaña para observarlos. Iré documentando lo que vea. Igual que en mi trabajo, ¿no?

Casete 30.

—Miré el reloj y ya pasaron más de veinte minutos. Todo el asunto es raro. La gente murmura y apenas dicen algo. ¿Será que también estoy viejo y ya no oigo bien? Lo dudo. Solo están reunidos viendo el fuego. Apenas se miran a la cara ni tampoco inician una conversación. ¿De qué va todo este asunto de la fogata? ¿Vinieron a meditar o qué?

Casete 31.

—Algo está pasando. Repentinamente se tomaron todos de las manos y se acercaron al fuego, rodeándolo en un círculo. Uno de ellos empezó a emitir un sonido raro y el grupo comenzó a hacer lo mismo. Ligeramente se están moviendo y hacen movimientos extraños. Toda esta situación me parece escalofriante. No logro entender qué hacen. Tampoco distingo si Jorge o Laura están ahí con ellos. No quiero moverme de mi sitio. Aún no.

Casete 32.

—Volví a mirar el reloj y ya han pasado otros veinte minutos. ¡Siguen haciendo exactamente lo mismo que dije en la grabación anterior! No se detienen y el sonido que hacen con la boca se está haciendo más fuerte. Todo esto me pone los pelos de punta. ¿Qué estoy presenciando? ¡Un momento! —se escucha un silencio prolongado—. ¡Alguien viene!

Casete 33-38.

Grabaciones desaparecidas.

—Ya es de mañana y ahora estoy un poco más calmado. Después de documentar lo que sucedió anoche, logré tranquilizarme y dormir. Sigo sin quitarle el ojo a la puerta. Sentí que alguien me buscaba en el hotel anoche. Tengo miedo. En cuanto logre encontrar a Jorge y Laura, les diré lo ocurrido y sé que me ayudarán a entender todo esto.

Casete 39.

—Estoy en el comedor. Todavía no han llegado el resto de personas. Veo a una anciana comiendo un alfajor mientras bebe algo de té. A mi derecha veo a un señor leyendo el diario matutino. No hay rastros de mis amigos, aún. Espero que lleguen pronto.

Casete 40.

—Son las diez de la mañana y el comedor ya está lleno. Jorge y Laura no han aparecido. ¿Se habrán ido temprano de excursión? A lo mejor la recepcionista de la entrada los vio. Iré a consultarle.

Casete 41.

—La recepcionista me dijo que no recuerda haberlos visto. Ahora está comprobando en el tablero de llaves si se marcharon o si siguen en la habitación. Espero que se apure. Me disgusta ver el cuadro de la libélula.

Casete 42.

—No lo entiendo… es que no entiendo que pasa… —ruidos de pasos en una escalera.

Casete 43.

—Actualmente, mis amigos han abandonado el hotel por la noche. Eso es imposible. Cuando volví del bosque me quedé en la entrada a esperarlos para decirles lo que vi. Como nunca llegaron, subí a mi habitación y lo documenté en mis grabaciones. Ahora que ya no están, no sé qué hacer. Tengo miedo…

Casete 44.

—Después de meditarlo mucho, esto es lo que haré. Volveré al bosque con el fin de obtener pruebas de lo ocurrido y así tratar de explicar lo que pasó. Si voy ahora a la policía, no me creerán. Debo ir hasta allá y asegurarme de lo que vi. Pero puedo jurar ante mi difunta madre que lo que presencié anoche fue antinatural. La ciencia es lo único que puede darle razón a todo esto.

Casete 45.

—De nuevo estoy camino al bosque. Los faroles aún siguen en el suelo, pero se encuentran apagados. Estoy mirando en varias direcciones y no veo a nadie. Creo que nadie me sigue. Eso espero. En una de mis maletas traje una de mis bolsas de muestras de mi laboratorio. Si tengo suerte, voy a poder recolectar algo de la sangre derramada. ¡Dios santo!

Casete 46.

—Ya vi la cabaña. Estoy caminando lentamente, con los ojos muy abiertos. Parece que el lugar está abandonado. Traje conmigo un cuchillo del comedor. Espero no tener que utilizarlo, pero después de lo que vi, temo que vengan a buscarme.

Casete 47.

—Doce con treinta y seis minutos. Enero de mil nueve ochenta y cinco. Les habla el doctor —sonido inentendible— de la ciudad —distorsión en la voz—. Estoy en el lugar de los hechos y acabo de tomar una muestra de sangre en el sitio donde se produjo la coronación de la que hablé antes. No hay rastros de la víctima, pero sí hay mucha sangre. Voy a recorrer la zona y luego —silencio—. Esperen, encontré algo.

Casete 48.

—Acabo de hacer otro hallazgo. Cerca de la fogata encontré algunas mandalas a medio quemar. Los que arrojaron al fuego anoche. Además hallé el vestido de la mujer. Ella está detrás de esto. Una vez que regrese con las pruebas, iré inmediatamente con la policía y luego… —otro silencio pero más prolongado—. ¡Oh Dios, el frío ha vuelto!

Casete 49.

—¡Me metí en la cabaña! ¡Otra vez está sucediendo! ¡Nieva en pleno verano, tal como ocurrió ayer por la noche!

Casete 50.

—Me estoy congelando… Me encerré en la cabaña porque sé que la mujer está cerca. Si me encuentra hará lo mismo que hizo con la víctima de anoche. Tengo mucho miedo…

Casete 51.

—La nieve está cayendo rápidamente sobre el bosque. La luz del sol está desapareciendo y muero de frío —comienza a murmurar— Escucho pasos afuera de la cabaña, me debe estar buscando, no quiere que ella les cuente de lo que vi. Pero lo haré, le diré al mundo de su —se empieza a escuchar entrecortado—. A—que—la—rre…

Casete 52.

—Hija, si algo me pasa, quiero decirte lo mucho que yo te… —se escucha un portazo y acaba la grabación.

FIN